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Facundo : civilización y barbarie ¡@ |
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Entre los individuos que formaban una compañía habíanse robado un objeto, y todas las diligencias practicadas para descubrir al raptor habían sido infructuosas. Quiroga forma la tropa, hace cortar tantas varitas de igual tamaño cuantos soldados había; hace en seguida que se distribuyan a cada uno, y luego, con voz segura, dice: ¡§Aquél cuya varita aparezca mañana más grande que las demás, ése es el ladrón.¡¨ Al día siguiente formóse de nuevo la tropa, y Quiroga procede a la verificación y comparación de las varitas. Un soldado hay, empero, cuya vara aparece más corta que las otras. ¡§¡Miserable! ¡Vle grita Facundo con voz aterrante ¡X, ¡tú eres¡K¡¨ Y, en efecto, él era; su turbación lo dejaba conocer demasiado. El expediente es sencillo: el crédulo gaucho, temiendo que, efectivamente, creciese su varita, le había cortado un pedazo. Pero se necesita cierta superioridad y cierto conocimiento de la naturaleza humana para valerse de estos medios. ¡@ |
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