En la cabina

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  Entré en la cabina para telefonear y al ir a marcar el número vi que las cifras no estaban señaladas en la rueda, pero de todas maneras, a riesgo de no acertar nunca, lo intenté. Atiné a la primera. Ello me resultó divertido. Fue mi mujer quien hablaba y estaba de buen humor. Al despedirme la pregunté si iba todo bien en casa: "Estoy a tu espalda", me dijo. Volví la cabeza y era cierto.

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(¥Zµn<<Áp¦X°Æ¥Z>>1997¦~3¤ë25¤é)