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El recto ¡@ ¤@ªO¤@²´ªº¤H |
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Tenía
la heroica manía bella de lo derecho, lo recto, lo cuadrado. Se pasaba
el día poniendo bien, en exacta correspondencia de líneas,
cuadros, muebles, alfombras, puertas, biombos. Su vida era un
sufrimiento acerbo y una espantosa pérdida. Iba detrás de
familiares y criados, ordenando paciente e impacientemente lo
desordenado. Comprendía bien el cuento del que se sacó una
muela sana de la derecha porque tuvo que sacarse una dañada de la
izquierda.
Cuando se estaba muriendo, suplicaba a todos con voz débil
que le pusieran exacta la cama en relación con la cómoda,
el armario, los cuadros, las cajas de las medicinas.
Y cuando murió y lo enterraron, el enterrador le dejó torcida la caja de la tumba para siempre. ¡@ |
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